Son-risas

septiembre 16, 2014 at 12:53 am (De la nada...)

No eras precisamente una de esas personas de dar consejos. Mucho menos nos tenías acostumbrado a andar haciendo caso a los pocos consejos que nos dabas. “Escucha lo que yo te digo pero no hagas lo que yo hago”. Tampoco era común en vos, andar hablando con gente a la que nunca antes habías visto.

Habrá sido la intuición de que todo esto tenía futuro, o tal vez el miedo de no tener una segunda oportunidad de decirlo, pero lo dijiste. De un buche largaste esa sonrisa de todos los dientes (¡qué contagiosa y extrañable!) a modo de explicación.

Entendió perfecto, sus sonrisas también me contagian.

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