Lo que genera un “volvé rápido” en la pared

julio 2, 2014 at 1:11 am (De la nada...)

Estuvo veinte días afuera cumpliendo uno de esos sueños en la vida, con la persona más casa que podía tener. No sentía tener la frente marchita, como diría Gardel, pero algo había extrañado. Le copaba volver.

No necesitó casa, ni las dos personas más casa que podía tener (y eso que le cuesta un Perú vivir sin alguna de las dos) necesitó unos brazos bien abiertos que lo estaban esperando, y que él a la vez esperaba. 

A veces un beso y un abrazo (y si se los espera mucho, mejor) valen más que un techo.

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