Tan así

octubre 20, 2013 at 5:43 pm (De la nada...)

Le faltaba la camisa de fuerza y hubiese dicho que era un manicomio. Mirando al suelo con la mirada sofocante al suelo y los ojos lagrimeantes. ”Pip, pip, pip” hace el monitoreo incesante (hasta dentro de unas horas).
Por fin puede levantar la mirada vencida del suelo y mirar para un costado (”ese maldito momento de mirar para un costado”) y no ve más que cejas formando arcos que buscan lo mismo, una respuesta, un consuelo, y que a la vez le responden lo mismo que él mismo ya pensaba: ”¿qué querés que te diga?”.
Ni la mirada que nunca le falló, ni la que siempre le dio amor, ni la que creía invencible, ni la menos conocida. Ninguna le pudo responder.
”Quién hubiera imaginado” creo que todos, pero nadie creyó que fuese tan maldito ese momento.
Definitivamente, no existió tal piedad.

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